El ministro y el castellano
Antonio Jimeno (AMES). ABC 20/03/2018

El sindicato de profesores AMES (Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria) ha pedido al ministro de educación, el señor Íñigo Méndez de Vigo, el cual, por aplicación del artículo 155, es el actual consejero de enseñanza de Cataluña, que establezca en el modelo de preinscripción escolar dos nuevas casillas para que los padres puedan elegir entre que sus hijos estudien todas las asignaturas en catalán, que es el denominado modelo de inmersión lingüística, el que desde los años ochenta es obligatorio para todos los alumnos en Cataluña, o bien, que sus hijos puedan estudiar siguiendo un modelo bilingüe en el que, además del catalán, también se utilice la lengua castellana en una proporción razonable.

Según el TSJC, sería de un mínimo de un 25% de las horas. Al principio el ministro manifestó que garantizaría "la libertad de los padres" para elegir el castellano como lengua vehicular de sus hijos y que todavía no sabía como lo haría, pero que sin duda lo haría. El partido Ciudadanos aseguró que el Ejecutivo contaría con su apoyo, mientras que el PSC/PSOE, los Comunes y los partidos catalanes secesionistas se manifestaron en contra.

A finales de febrero apareció la sentencia de TC en la que se anulaban los artículos de la LOMCE que permitían a los padres, a los que querían una enseñanza en la que el castellano también fuera lengua vehicular y cuya Consejería de Enseñanza no se la ofrecía, pedir una ayuda de 6000 euros al Ministerio de Educación para escolarizar a sus hijos en un centro privado que sí utilizara el castellano. Esta cantidad, posteriormente, era descontada a la Comunidad Autónoma. Dichos artículos fueron anulados por el TC por considerarlos una invasión de competencias.

A principios de marzo, el ministro Íñigo Méndez de Vigo comentó que el artículo 155 no podía alterar el modelo educativo de una Comunidad Autónoma, que iba a darse tiempo para pensar y que no quería crear falsas expectativas. En nuestra opinión, hay pues el peligro de que el ministro mantenga el modelo de inmersión lingüística obligatoria en catalán para todos los alumnos el próximo curso 2018/2019. En realidad se trata de un modelo de inmersión lingüística sólo para los alumnos castellanohablantes, ya que el otro cincuenta por ciento de los alumnos, los catalanohablantes, lo que hacen es estudiar en su lengua materna. Este sistema perjudica a los primeros en relación a los segundos, como han demostrado las pruebas PISA, que se hacen todas ellas en catalán, ya que entre los alumnos que las suspenden, la cantidad de castellanohablantes duplica a la de catalanohablantes.

El modelo de inmersión lingüística en catalán no es una estrategia para proteger una lengua minoritaria como dice el gobierno catalán y sus entidades afines, sino parte de un plan de ingeniería social, el denominado plan 2000, para conseguir que el alumnado catalán no se sienta ciudadano español sino solamente ciudadano catalán. La inmersión en catalán va acompañada de una visión de la historia en la que Cataluña se presenta siempre como una víctima del gobierno central. Esto ya lo denunciamos en dos informes sobre el adoctrinamiento político partidista en los libros de texto, uno en abril de 2017 sobre libros de Primaria y otro en diciembre de ese mismo año sobre los libros de ESO. Ha pasado casi un año y el Ministerio de Educación ni ha anunciado el resultado del informe que pidió ni ha tomado ninguna medida.

Si el Ministerio no quiere establecer las dos casillas de opción lingüística en el modelo de preinscripción, bastaría con que ordenara que todos los centros educativos de Cataluña adapten sus respectivos proyectos lingüísticos para impartir en castellano un mínimo del 25% de las horas de clase, y cumplir así la ley de educación, la LOMCE, las sentencias de los tribunales y, lo más importante, para mejorar el nivel en ambas lenguas de los alumnos catalanes. Si el ministro finalmente no lo hace, su partido va a perder muchos votos, tanto en Cataluña como fuera de ella, en cambio, si lo hace, seguramente puede volver a ganar las próximas elecciones.

Antonio Jimeno
Presidente del Sindicato AMES
(Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria)
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