Evaluaciones finales de ESO y Pacto Nacional por la Educación

 

En la Conferencia Sectorial de Educación del lunes 28 de noviembre de 2016 el ministro Méndez-Vigo y los Consejeros Autonómicos de Educación acordaron un período transitorio hasta llegar a un Pacto Nacional por la Educación en el que la Evaluación final de Bachillerato sería muy parecida a la actual PAU (Selectividad) y que la evaluación final de ESO sería voluntaria y carecería de valor académico. La evaluación final de ESO es, sin duda, la principal medida que se había tomado para intentar mejorar nuestro sistema educativo.

Actualmente, al no existir evaluaciones externas, muchos centros educativos se ven obligados a aprobar a bastantes alumnos de ESO que no han llegado al aprobado, para evitar que se vayan a otros centros todavía más permisivos y así tener suficientes alumnos con los que llenar las aulas de 1º de Bachillerato al año siguiente. Si no lo hicieran, en pocos años estos centros deberían cerrar por falta de alumnos. Es lo mismo que pasaría con las academias que preparan para superar el examen de conducir si no existiera dicho examen, sino que fueran las propias academias las que dieran el carnet de conductor a sus alumnos. Las que no aprobaran a muchos se quedarían sin alumnos.

El bajo nivel de exigencia que se ha generado en la ESO por no haber evaluaciones externas, hace que muchos alumnos no se esfuercen, ni adquieran hábitos de trabajo y que, por lo tanto, cada vez se aprenda menos en nuestros centros, pese al esfuerzo del profesorado. Prueba de ello es que en las pruebas PISA los alumnos españoles de 15 años nunca han aprobado en nada, es decir, ni en matemáticas, ni en comprensión lectora, ni en ciencias, y que tenemos un 22% de jóvenes de entre 20 y 24 años que ni estudian ni trabajan, casi el doble que otros países europeos.

Si se hicieran las evaluaciones finales de ESO que establece la LOMCE, los alumnos verían que es necesario esforzarse para aprobar y los profesores verían facilitado su trabajo, al contar con un alumnado más interesado. Además, al existir dos tipos de evaluaciones finales de ESO, la dirigida al Bachillerato y la dirigida a la Formación Profesional, los alumnos ya podrían elegir en 4º de ESO la opción que más les interesase, con lo que disminuiría el fracaso escolar.

La conclusión que se puede extraer de esta situación es que el deseado Pacto Nacional por la Educación no solo debe servir para dar estabilidad al sistema educativo ante los cambios de gobierno, sino que además debe servir para mejorar el rendimiento académico de nuestros alumnos y eso sólo se puede conseguir si en el Pacto se incluyen las evaluaciones finales de ESO.

Sindicato AMES (Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria)

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