Valoración del sistema de inmersión lingüística aplicado en Cataluña

Valoración del sistema de inmersión lingüística aplicado en Cataluña, basado en el escrito del Exalto Inspector y experto en la enseñanza de las lenguas, Isidro Cabello Hernándorena, en respuesta al manifiesto de una asociación de docentes que apoya dicho sistema.

Todos los que defendemos que en una sociedad bilingüe, en la que se usa el catalana y el castellano, en la enseñanza también se debería utilizar estas dos lenguas, consideramos que:

1.- La "escuela catalana" es todo centro escolar de Cataluña, no sólo el que excluye el castellano como lengua vehicular.

2.- Los responsables del Departamento de Enseñanza/Educación y sus correas de transmisión, han mantenido una campaña sistemática de verdades y de mentiras desde hace unos 35 años en aspectos como, por ejemplo, el concepto de "Escola Catalana", las estructuras lingüísticas comunes, los ampliamente tergiversados contenidos de Sociales o Historia, los resultados de fracaso escolar y sus causas o las supuestas excelencias de la inmersión lingüística.

3.- El proceso de inmersión lingüística, que, tal como se ha aplicado entre nosotros, es sin duda una de las mayores aberraciones pedagógicas, una de las más lamentables actuaciones antisociales y una de las mayores ilegalidades del Gobierno autonómico -solo superada en su sentido antisocial y en su ilegalidad por actuaciones recientes- y los responsables del Departamento lo han sabido siempre.

La inserción social se debe conseguir en esta comunidad autónoma respetando, al menos, a todos los efectos, entre ellos los escolares, la lengua mayoritaria, con el 57% de hablantes maternos, que es la castellana o española, y con la catalana, que tiene al menos un 36%, impartidas en la escuela con todo cuidado y respeto por ser las dos lenguas con más hablantes entre nosotros.

Todos los alumnos (la inmensa mayoría, matizando mucho) debían y deben ser escolarizados inicialmente en su lengua habitual/materna e ir recibiendo clases de la otra, de forma creciente, hasta igualarse en un equilibrado y ponderado cincuenta por ciento, en cursos sucesivos de Infantil y Primaria, de forma que se pueda mantener ese equilibrio sensato y benéfico en las etapas posteriores. Así lo reclamaba, por ejemplo, la famosa y ocultada declaración de la "X Escola d'Estiu de Rosa Sensat", de 1975, y por ahí iba la primera Ley de Normalización Lingüística, de 1983, (artículo 14, 2 y 4).

Por el contrario, la Administración y sus correas de transmisión han maquinado y aplicado sistemáticamente, desde principios de los años ochenta, fórmulas para ir a una única lengua vehicular, todo ello acompañado siempre, por un lado, de campañas de civismo, respeto, amabilidad y supuestos excelentes resultados, y, de otro, de campañas de presión institucional sobre los centros, profesores y padres poco convencidos o abiertamente disidentes.

Aquí se aplica, de hecho, la política lingüística -tan denostada y combatida activamente por todos nosotros, en su momento- del franquismo, cambiando solamente la lengua favorecida y dejando a la desfavorecida, en muchos casos, con dos o tres insuficientes y protocolarias clases de las 25 o 30 semanales -o ni siquiera con eso.

4.- La integración social de los "infants que han arribat a Catalunya" se hubiera visto muy favorecida si escolarmente se hubiera realizado, en su caso, en lengua castellana o española, por ser la que ya hablaba la mayoría de ellos o por ser la más favorable a los intereses de quienes no la hablaban y que poco después podrían verse residiendo en otras tierras de habla española. Sin embargo, aquí han primado los intereses políticos de la Administración autonómica sobre los de los ciudadanos.

5.- Es cierto que "en un món global, les competències lingüístiques resulten fonamentals per garantir la comunicació, enriquir les persones i fomentar la competència plurilingüe i intercultural". Pero todo eso se consigue mucho mejor desde el respeto básico a la lengua materna/habitual del niño o de la lengua que le abre más oportunidades sociales, geográficas, laborales, profesionales y de formación, mientras aquí se ha optado, con sistemática planificación y actuación, por lo contrario.

Nada hubiera costado mantener un subsistema catalán de educación abiertamente bilingüe, pues se contaba con los maestros, materiales, edificios y alumnado adecuados para ello, y se hubiera realmente garantizado así "la millor educació en totes les escoles del nostre país".

6.- La inmersión lingüística aplicada en Cataluña ha sido y sigue siendo antipedagógica, antisocial e ilegal, siempre. El famoso modelo de inmersión lingüística (en francés) de W. E. Lambert y otros en Quebec, que nuestros inmersionistas tomaron como referencia y autoridad, se caracterizaba por:

  1. Ser voluntario -y poderse abandonar en cualquier momento;
  2. Ser limitado en el tiempo -cuatro cursos, improrrogables, tras los cuales los alumnos volvían a su lengua materna como vehicular ;
  3. Ser posterior al inicio de la escolarización -realizada, con toda lógica, en lengua materna, por lo que los alumnos que probaban voluntariamente la inmersión ya tenían asentadas unas firmes bases lingüísticas, culturales y afectivas en su lengua materna (la inglesa);
  4. Centrarse en alumnos de extracción sociocultural elevada, con gran seguridad económica, cultural y afectiva, y con recursos para compensar en su hogar los progresos en su lengua materna/habitual no realizados en clase,
  5. Estar revisado escrupulosamente, cada alumno (pues eran pocos) desde la Universidad a cargo de grandes expertos, para evitar en cualquier momento desviaciones e intervenir para, en su caso, remediarlas, y
  6. Aplicarse siempre de acuerdo con la legalidad vigente.

Aquí, por debajo de ingeniosos discursos teóricos y terminológicos que han intentado suplir con apariencia los abusos y estragos reales de la aplicación, se ha hecho, por las bravas, exactamente lo contrario:

  1. La inmersión lingüística es obligatoria y nadie, salvo en unos pocos colegios de élite, puede librarse de ella (ojo, solamente es obligatoria para los que no tienen como materna la lengua catalana -dejando claro que la lengua catalana no tiene culpa ninguna de los abusos que por ella cometan los responsables políticos, como no la tiene, en otros casos, ninguna otra lengua);
  2. Se aplica en todas las etapas de la escolarización obligatoria, como mínimo, por lo que la lengua de la inmersión se convierte en única vehicular;
  3. Se inicia la aplicación no ya en primero de Primaria, sino en la Infantil e incluso, de hecho, en la Guardería o "escoles bressol", sin ofrecer a los alumnos, como reclama la Pedagogía de todos los organismos pedagógicos del mundo -menos algunos autonómicos más y sus entidades asociadas- la enseñanza inicial en lengua materna/habitual y con ella la seguridad lingüística y afectiva;
  4. Se centra en alumnos de extracción sociocultural baja o media, que con harta frecuencia no cuentan en su casa con los medios para compensar el trauma lingüístico y afectivo de no poder formarse y expresarse sin mala conciencia en su lengua ni de verla como lengua digna de la Escuela, con la debida y necesaria ejercitación de canciones, dichos, refranes, cultura, vocabulario, pronunciación y valoración por parte de sus amables "mestres i professionals de l'educació", de forma que el daño que se ha causado y se causa a los alumnos de esta extracción sociocultural es inmensa, gravísima, en muchos casos irreversible, e imperdonable, para afirmar lo cual se cuenta con datos, por ejemplo, como las bolsa inmensas de fracaso escolar acumuladas en esos sectores o como los resultados de las pruebas trienales PISA, de cuyo análisis se deduce con evidencia que los alumnos catalanes no educados en su lengua materna/habitual obtienen resultados claramente inferiores a los que sí lo han sido, con unos porcentajes que siguen siendo significativos después de descontar el índice socioeconómico y cultural de PISA o ISEC que, como bien se sabe, es capaz de explicar el 15% de la variación en el rendimiento de los alumnos en PISA (pero la diferencia es mayor…); a todo ello se ha de añadir, respecto a la falsa argumentación de que las pruebas de competencias básicas, diagnósticas y de acceso a la universidad muestran resultados en lengua castellana "superiors als de moltes comunitats autònomes i a la mitjana de l'Estat espanyol", que se olvida decir que esas pruebas se elaboran y corrigen en esta comunidad autónoma, de acuerdo con lo que se sabe que se enseña en nuestros centros, no de acuerdo con lo que se enseña en el resto de España (para comprobar el auténtico nivel de lengua castellana en relación con todo el Estado habría que pasar la misma prueba a todos los alumnos españoles); el daño se causa a muchos miles de nuestros alumnos porque su entorno social no tiene la capacidad de compensar las deficiencias lingüísticas, culturales y afectivas que les provoca la inmersión lingüística aplicada en nuestra Cataluña de todos, de forma que muchos miles de alumnos empiezan a descolgarse del sistema escolar ya desde sus primeros pasos por él y su alejamiento no hace sino incrementarse con los años -por supuesto, hay alumnos que o bien, por sus capacidades, salen adelante a pesar de la inmersión o bien sus padres les ayudan a compensar las deficiencias o los llevan a otro tipo de centros escolares;
  5. La aplicación y la revisión de la inmersión lingüística entre nosotros se ha dejado en manos de nuestros maestros, tuvieran o no elevada preparación para la tarea, y obligados a seguir en el empeño detecten o no desviaciones en su millón de alumnos; la Administración y los grandes "teóricos" inmersionistas solamente están para velar que se aplica metódica y escrupulosamente, pase lo que pase y pese a quien pese, habiendo convertido de hecho la inmersión en una submersión lingüística, y
  6. Se ha desobedecido y violado siempre, y se sigue desobedeciendo y violando, la normativa vigente, nacida de la Constitución, del Estatuto debidamente enmendado por el Tribunal Constitucional, y por diversas sentencias del mismo TC y otros tribunales con competencia para hacerlo, normativa no respetada en sus desarrollos por la Administración autonómica, de forma que se puede afirmar con toda firmeza que la aplicación lingüística que se aplica en Cataluña ha sido y es abiertamente ilegal.

Nadie en un estado moderno, democrático y de derecho (y con suficientes recursos humanos, materiales y financieros), tiene la potestad de privar a sus alumnos de la capacidad, aplicada, del derecho a la escolarización en su lengua materna. Quien lo hace, abusa, y se pone fuera de la Ley.

No son válidas las proclamaciones de buenas intenciones y ni siquiera las supuestas bondades del sistema de inmersión lingüística que se viene aplicando en nuestra comunidad. Sin inmersión, la formación académica y los resultados escolares de nuestros alumnos hubieran sido mejores y no tan discriminadores. Este sistema debe acabarse ya y, de aplicarse en ciertos casos, habría de ser a la manera de Quebec.

7.- Si, como se ha dicho desde la Administración y sus correas de transmisión, la inmersión lingüística es solamente una herramienta técnica, pedagógica y beneficiosa para asegurar el logro del deseable bilingüismo en nuestra sociedad, ¿por qué no se ha aplicado la inmersión lingüística en castellano o español a los niños catalanohablantes y se ha optado por discriminarlos? Pura hipocresía social y política, de quienes en realidad solamente pretenden el monolingüismo escolar, administrativo y social, aunque para ello hayan de violentar a la mayoría de la población catalana.

El plurilingüismo lo entienden ellos como el de cualquier país moderno que tiene una única lengua vehicular -la mayoritaria de su población- y va introduciendo una o dos lenguas extranjeras para la mejor formación intelectual y profesional de sus alumnos. Pero aquí la lengua mayoritaria socialmente es la dejada de lado: sería mil veces mejor dar protagonismo escolar y administrativo, por igual, a nuestras dos lenguas, la catalana y la castellana o española.

8.- La política inmersionista es, hoy, un peligro grave para la lengua castellana y, mañana, para la lengua catalana.