Estudio sobre los Proyectos Lingüísticos de centros de Infantil y Primaria de Baleares. PLIS. Educación

Acceso al informe en PDF (52 páginas. Mayo de 2020) ---- Acceso al informe abreviado en PDF (16 páginas)

Historia de un litigio:

En diciembre de 2018, PLIS. Educación, por favor solicitó a la Consejería de Educación de Baleares los proyectos lingüísticos de todos los centros escolares de Baleares. La petición estaba motivada por el hecho de que gran parte de los centros no tenían expuestos sus proyectos lingüísticos en la web, tal y como ordena la ley. Ante la negativa inicial de la Consejería de Educación de facilitar los proyectos lingüísticos, PLIS recurrió al CRAIP (Comisión para las Reclamaciones de Acceso a la Información Pública), que dio la razón a PLIS y obligó a la Consejería a entregar la documentación reclamada. Un año y dos meses después, el 16 de enero de 2020, el Secretario General de la Consejería de Educación entregó al presidente de PLIS 370 proyectos lingüísticos, por medio de pdf o de enlace. Véase detalle de esta información en: http://pliseducacion.blogspot.com/2019/12/la-consejeria-de-educacion-debe.html#more.

Resumen de conclusiones:

1.- Tras analizar 253 proyectos lingüísticos de centros de Educación Infantil y de Educación Primaria de un total de 307, llegamos a las siguientes conclusiones.

Casi el 35% de los centros de educación infantil y primaria no tienen aún publicados, a fecha de 14 de mayo de 2020, sus proyectos lingüísticos, infringiendo la ley.

2.- La inmensa mayoría de los proyectos lingüísticos ignoran la normativa estatal y autonómica que obliga a que el castellano sea considerado expresamente lengua vehicular para asignaturas no lingüísticas, que el castellano esté presente, como lengua vehicular para materias no lingüísticas, en al menos el 25% de las horas lectivas de un centro escolar y que los padres tienen el derecho de libre elección de lengua de primera enseñanza.

3.- En todos los proyectos lingüísticos analizados, menos uno, se considera explícitamente al catalán como lengua vehicular, es decir, como lengua de enseñanza y aprendizaje en las materias o áreas no lingüísticas. En
cambio, el 93% de los centros públicos y el 76% de los concertados eluden mencionar el castellano como lengua vehicular.

4.- En concreto, en la mayoría de centros de educación infantil –un 93%– el castellano es una lengua marginal y residual, teniendo más presencia el inglés como lengua vehicular de áreas no lingüísticas. El castellano
ni siquiera puede considerarse como segunda lengua y se le trata peor que a la lengua inglesa. La obligación de que el castellano sea lengua vehicular en áreas o materias no lingüísticas, como establece la disposición trigésima octava de la LOE, y en un porcentaje mínimo del 25% en materias o áreas no lingüísticas, tal y como prescribe la doctrina del Tribunal Supremo, apenas se cumple, un 7%, en los centros de Educación Infantil y un 20% en los de Educación Primaria.

5.- En el 80% centros de educación primaria, el castellano no es lengua vehicular del 25% de horas lectivas, incumpliéndose, aunque no de forma tan clamorosa como en infantil, la ley.

6.- En los proyectos en que se explica la lengua en que se han de iniciar a los alumnos en la lectoescritura, hay casi unanimidad en que sea únicamente en catalán en la etapa infantil y en primero de primaria, iniciándose
la escritura en castellano en segundo de primaria.

7.- Sólo el 27% de los proyectos lingüísticos recogen la libertad de elección de lengua de primera enseñanza tal como obliga la Ley de Normalización Lingüística y la orden 13/9/2004 reguladora de la libre elección de
lengua en primera enseñanza, aunque lo cierto es que lo hacen a modo de mera referencia retórica sin ningún efecto en la práctica. Se entiende por primera enseñanza la educación infantil y los dos primeros cursos de educación primaria.

8.- A pesar de que en todos los proyectos educativos de los centros de Baleares se contempla la necesidad de prestar especial atención educativa a los alumnos con necesidades específicas o especiales y se prevén diversos
instrumentos, como adaptaciones, profesores de apoyo o atención personalizada, en el 91% de los proyectos lingüísticos ni siquiera se dedica una sola línea a considerar cuál debe ser la lengua vehicular idónea para el aprendizaje de materias no lingüísticas, dándose por hecho que siempre debe ser el catalán.

9.- Un tercio de los centros no contempla en sus proyectos lingüísticos un plan medianamente serio de atención a alumnos de reciente incorporación, procedentes de otras partes de España o de países extranjeros. Entre
quienes sí lo contemplan, ninguno se plantea qué lengua, castellano o catalán, es conveniente utilizar para estos alumnos en las materias no lingüísticas, como Ciencias Naturales, Ciencias Sociales o Matemáticas. Se da por sentado que todos los alumnos recién
incorporados, sepan poco o nada de catalán, deben estudiar las áreas no lingüísticas en catalán, desoyendo los dictámenes de la UNESCO y las recomendaciones de los pedagogos, que recomiendan el uso de la lengua materna para el aprendizaje.

10.- La mitad de los centros educativos no hace ningún análisis solvente del entorno sociolingüístico en el que están inmersos pese a que la normativa autonómica estipula muy claramente que se tendrá en cuenta el entorno
sociolingüístico –una información crucial– para determinar los usos de ambas lenguas cooficiales. Es más, incluso aquellos centros que sí hacen un análisis somero de este entorno no se adecúan a él optando casi siempre por la inmersión en catalán. Si el centro educativo se sitúa en un entorno castellanohablante se justifica la inmersión en catalán con el argumento de la compensación, es decir, que al tener el castellano mayor presencia social fuera de la escuela, es necesario discriminar positivamente al catalán y darle preponderancia total en la escuela. En cambio, si el centro está situado en un entorno catalanohablante, se recurre a otro argumento: no es necesario utilizar el castellano en la escuela porque “se aprende solo” –en la calle y en los medios de comunicación– al margen de su presencia efectiva en la escuela. Al final se utilizan argumentos dudosamente sociolingüísticos, incluso contradictorios entre sí, para justificar la escasa presencia del castellano en la inmensa mayoría de centros. (Véase)

11.- En la práctica totalidad de los proyectos lingüísticos de centros públicos, el único idioma reconocido como lengua de comunicación interna y de la administración es el catalán. Apenas el 3% reconoce el bilingüismo
en la comunicación interna.

12.- Solo el 20% de los centros públicos contempla que en la comunicación con las familias se puedan utilizar catalán y castellano, mientras que el 80% restante reconoce solo el catalán. De este 80% algunos proyectos
precisan que, en caso de reuniones con los padres, si alguien solicita atención en castellano se le atenderá al final de la reunión, haciéndosele un resumen. Esta situación supone, además de no atender debidamente la solicitud de un administrado de ser atendido también en castellano, una discriminación difícil de aceptar, ya que supone señalar y estigmatizar a los padres que piden que se les hable también en castellano. Muy pocos centros, siendo irrelevantes estadísticamente, precisan que, en caso de comunicaciones escritas, los padres puedan solicitar que se les envíe al menos la versión en castellano.

13.- También en las actividades extraescolares y complementarias el castellano es residual. Solo el 10% de los centros acepta que las actividades extraescolares y complementarias se puedan hacer en catalán o en castellano.